Cómo organizar una presentación de negocios extraordinaria (I)

26-11-2017

Eres emprendedor y has conseguido la oportunidad de viajar a Estados Unidos para exponer tu idea a un panel de inversionistas. ¡Es tu oportunidad! ¿La desperdiciarás? Conoce cómo deben ser las previsiones y la estructura para organizar una presentación de negocios extraordinaria.

Las previsiones

  1. Online y offline. Diseña tu presentación con diapositivas en herramientas ofimáticas online ―como las que ofrece Google Drive― que luego te permitan descargar una versión offline. Hoy en día prácticamente en cualquier lugar relacionado con los negocios hay una buena conexión a Internet y cada vez se confía más en la nube, pero para garantizar que nada arruine tu presentación, una copia offline es imprescindible.
  2. Una presentación, varias pantallas. Guarda tu presentación en todos los formatos de pantalla que creas conveniente, como mínimo en 16:9 (Full HD 1920x1080 y HD 1280x720) y 4:3 (alta resolución 1024x768 y baja resolución 800x600). Así estarás preparado para presentar tus diapositivas de forma óptima en cualquier dispositivo disponible.
  3. Cada diapositiva con sus notas. Muchas personas creen que la sección “notas” en los programas de presentaciones con diapositivas no es muy útil, pero la verdad es que resulta fundamental acompañar cada diapositiva con palabras e ideas clave que solo podrá ver el presentador. Así se evita sobrecargar las diapositivas y se demuestra dominio de datos e ideas importantes en todo momento.

La estructura

La estructura de tu presentación de negocios dependerá en buena medida del tiempo concedido para la misma. En algún momento deberás estar preparado para el célebre elevator pitch y tendrás que poder presentar tu idea de negocio en algunos minutos, e incluso en segundos; pero partiendo del hecho de que para la oportunidad de exponer frente a inversionistas en Estados Unidos ―en un evento de emprendimiento, en una reunión concertada por un colega, etc.― se te ha otorgado más o menos una hora, lo ideal será que diseñes una presentación de 20 minutos con la información esencial, y dejes el resto del tiempo para contestar preguntas. Recuerda que luego de 18 minutos, la atención de cualquier audiencia hacia una presentación empieza a decaer. Entonces, la estructura de tu presentación puede ser de 10 diapositivas de 2 minutos que no excedan las 6 líneas de texto cada una. Una buena manera de evitar el exceso de texto es usar una fuente de mínimo 30 puntos. Así incluirás solo lo esencial (recuerda que para todo lo demás están las notas de presentador). Ahora bien, tus 10 diapositivas no tienen que tener solo texto, e incluso pueden prescindir de él, sustituyéndolo por imágenes simples y significativas. Esto ayudará a que la audiencia no se distraiga, centrado su atención en ti y en lo que estás diciendo. Es tú decisión, pero en cualquier caso, las diapositivas deberían estar discriminadas de la siguiente manera:

  1. La presentación. Se trata de la primera diapositiva, que puede tener el logo de la empresa junto al nombre del producto, solo el logo de la empresa o del producto, etc. Algo simple, que quede en la mente de los inversionistas mientras regresan a ti. Esta diapositiva es el momento para captar la atención emocional con tu frase maestra: una frase sencilla e impactante, relacionada con tu experiencia o con lo buena que es tu solución; para terminar con una historia que conecte con la siguiente diapositiva.
  2. El problema. En el mismo estilo de la diapositiva anterior, se tiene que avanzar en esa experiencia o historia para develar el problema que has logrado identificar.
  3. La solución. Debes presentar una visión general y fácilmente comprensible sobre cómo tu negocio o producto solucionará el problema que has identificado. De nuevo, una frase concreta: “nuestro negocio se encarga de...” o “el producto ayuda a las personas a...”. Si la audiencia quiere saber el funcionamiento detallado de tu producto, el momento será durante la ronda de preguntas. Por ahora olvídate de demostraciones en vivo y del lenguaje de venta. Solo debes explicar cómo es tu producto y para qué sirve.
  4. El modelo. Los inversionistas necesitan conocer cómo obtendrás dinero, cómo producirás, a quiénes venderás y cómo venderás tu producto o servicio, así como las ventajas competitivas con las que cuentas: expertos que hayan validado tu idea, socios productores, distribuidores, contactos en la industria, etc.
  5. La magia. Este es un punto bastante complejo, pues se trata, primero de ser objetivo contigo mismo y definir qué tiene de bueno tu negocio o producto, qué lo hace especial y diferente al resto, dónde está la innovación, lo fascinante, lo mágico; para luego convencer a los inversionistas convirtiendo lo abstracto en concreto.
  6. El marketing. Sin entrar en tantos detalles, los inversionistas necesitan saber que tienes definidas las estrategias de posicionamiento y captación, así como los canales de promoción y comercialización de tu negocio.
  7. La competencia. No existe una empresa sin competencia. Por eso los inversionistas toman más en serio a emprendedores que en lugar de creer que tienen una idea única y millonaria por simple corazonada, han estudiado bien a su competencia para ofrecer un valor agregado diferenciado y sortear los obstáculos de forma inteligente.
  8. El equipo. Los inversionistas necesitan saber que no solo están invirtiendo en una empresa, sino en personas. Debes demostrar que cuentas con un liderazgo sólido y con un equipo talentoso y comprometido.
  9. Las finanzas. Aquí es donde los números empiezan a reflejar la viabilidad del negocio y la conveniencia de invertir en él. Si es un negocio que ya opera en el mercado, debes ofrecer un breve balance de crecimiento desde los inicios o desde un par de años atrás junto a una proyecciones de cuatro años. Si se trata de una idea de negocio nueva, debes presentar unas proyecciones financieras realistas de cuatro años con los KPI (indicadores clave de desempeño) y los movimientos más importantes. Es el momento entonces para solicitar la inversión de forma justificada. Los inversionistas quieren saber cuánto quieres, a cambio de qué y para qué lo quieres. También es importante mencionar si cuentas con otras fuentes de financiamiento: personal, de familiares y amigos, inversionistas ángeles, etc. Esto es una muestra de que tú mismo y otras personas han confiado en el negocio.
  10. El estatus*. Por último, un inversionista necesita conocer el estado actual del negocio y los hitos más importantes que pretende alcanzar, en concordancia con las proyecciones financieras. Aquí también se concluye la presentación con una invitación impactante a no dejar escapar esta gran oportunidad de inversión. Puedes jugar con esta estructura. No es una regla de oro ni mucho menos, pero es imprescindible que prestes atención a los detalles, desde el orden de las ideas hasta la ortotipografía. Cualquier error tonto puede transmitir tu incapacidad para organizar una presentación, y así, ¿cómo los convencerás de que puedes dirigir un negocio exitoso?

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