Lecciones de negocios que todo emprendedor debe aprender de Shark Tank (I)

23-10-2017

Negociando con tiburones (Shark Tank) es un archiconocido programa de telerrealidad sobre emprendedores que buscan el financiamiento y el apoyo de expertos inversionistas, para empezar, impulsar o salvar un negocio.

Pero, ¿se trata de un simple reality, con situaciones absurdas que solo buscan entretener al espectador? La respuesta es no, Shark Tank constituye una fuente de conocimiento de suma relevancia para innovadores y empresarios de todo el mundo, especialmente aquellos que desean incursionar en el mercado americano.

Shark Tank es una franquicia televisiva, cuyos orígenes se remontan al año 2001, pero alcanzó el reconocimiento internacional desde que empezó a transmitirse la versión estadounidense en el año 2009, que lleva unas 8 temporadas al aire, cuenta con un Spin-off y ha inspirado versiones en otros países.

Shark Tank integra, junto con El socio (The Profit) ―"Personas, Proceso y Producto”― de History, los programas de telerrealidad sobre emprendimiento con mayor rating en sus franjas horarias, y más influyentes en los últimos años, si se tiene en cuenta la alta popularidad que tienen en canales de televisión generalistas o que no están enfocados en el mundo de los negocios, como sí lo está, por ejemplo, el canal WOBI (World of Business Ideas).

Tres veces ganador del Primetime Emmy como mejor reality, algunos habrán visto Shark Tank como un programa divertido donde las personas presentan alocadas innovaciones e ideas de negocio, y ciertamente, como todo reality, es sazonado con humor y casos algo alocados, pero una mirada más profunda permite detectar asuntos clave para cualquier emprendimiento: cómo hacer un buen pitch de negocios; qué representa realmente valor agregado en un producto; cómo diseñar y probar un modelo de negocio; cómo lograr la escalabilidad de un negocio; cómo realizar la correcta valoración de una empresa; cómo reducir los costos de producción; qué importancia tienen los canales de distribución; qué papel juegan la ganancia bruta y los beneficios antes de intereses e impuestos en una solicitud de inversión; y cuáles son los enfoques erróneos más comunes de un emprendedor. Sobre este último asunto, por ejemplo, es común ver en Shark Tank a emprendedor que valoran su empresa de forma injustificada.

Lo primero que los inversores quieren saber y anotan en sus libretas es cuánto porcentaje de las acciones de la empresa están ofreciendo a cambio de cuánto dinero, para luego, con una simple regla de tres, calcular el valor total de la empresa sugerido por los emprendedores. Entonces se contrasta esto con los beneficios obtenidos y otros indicadores, a fin de determinar si se trata de una buena oferta o de una empresa sobrevalorada.

La mayoría de las ofertas en Shark Tank consisten en solicitar capital a cambio de un porcentaje de participación en una empresa, pero han podido verse otras modalidades como parte de la contra-oferta de los llamados “tiburones”: préstamos, regalías o royalties, propuestas mixtas, individuales, o entre varios tiburones que se asocian, a veces luego de acaloradas discusiones, saliendo a relucir la razón del nombre del programa: un panel de inversionistas conformado por “tiburones”, una metáfora para describir a grandes empresarios con agudos sentidos, dispuestos a hacerse con sus presas (ideas de negocio) a toda costa.


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