Lecciones de negocios que todo emprendedor debe aprender de Shark Tank (II)

23-10-2017

Tal y como comentabamos en el artículo anterior, Negociando con tiburones (Shark Tank) es un programa de telerrealidad de gran popularidad entre emprededores y expertos de negocios de América y todo el mundo, debido a que cada capítulo constituye una verdadera cátedra económica para empezar, impulsar o salvar un negocio.

Aunque se hacen presentes distintos arquetipos de empresarios que parecen más una construcción ficticia: el “que viene de abajo”, el “inescrupuloso”, etc.; Shark Tank no es simple telerrealidad. Por una parte, los “tiburones” son inversionistas reales y gozan de gran reconocimiento internacional, y por otra, de verdad invierten dinero por lo menos en una pequeña parte de los negocios con los que cierran tratos durante los episodios.

Prueba de ello parece ser el Spin-off llamado Beyond the Tank (Más allá del tanque), donde se siguen las historias de los negocios que solicitaron inversión. En él puede comprobarse también que aunque muchos participantes no recibien financiamiento, se benefician de la exposición pública de su negocio, publicidad que les ayuda a impulsar sus ventas.

Shark Tank es, en definitiva, un reality entretenido y de mucho provecho, que mezcla, como todos, realidad y ficción, pero no se trata de un concepto surrealista ideado de pronto por algún productor. Está basado en las llamadas rondas o comités de inversión, presentes en muchos países, pero especialmente en la cultura empresarial estadounidense, donde un panel de inversionistas de capital riesgo evalúan y cierran tratos con emprendedores.

Un inversionista de capital riesgo, capital emprendedor, capital semilla o venture capital, es aquel que invierte en startups con gran potencial, que han validado sus modelos de negocio, que necesitan capital para su escalabilidad y que representan cierto riesgo, a diferencia de los inversionistas de capital inversión, capital desarrollo o private equity, que solo invierte en la expansión de empresas consolidadas. Los inversionistas de capital riesgo se benefician de ser dueños de un porcentaje de las empresas que financian, y al final, emplean la estrategia del exit, donde recuperan su inversión vendiendo sus acciones revalorizadas a los fundadores o a otros inversionistas estratégicos. Ellos no suelen invertir todo el monto solicitado en una sola ronda, sino que hacen desembolsos progresivos con base en hitos previamente establecidos. Tampoco se involucran tanto en las decisiones cotidianas de la empresa, pero sí exigen tener voz en las decisiones más importantes, sobre todo financieras, a fin de maximizar la rentabilidad.

En resumen, se puede intentar acudir a inversionistas de capital riesgo para financiar la escalabilidad de una startup cuyo modelo de negocio ha sido validado, pero antes se pueden aprender algunas lecciones de Shark Tank, minimizando las dificultades propias del proceso.


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